26 de octubre de 2021

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El escándalo de las «terapias de conversión» avaladas ILEGALMENTE por la iglésia

Roger Guarch | Barcelona

La igléisa nuevamente en jaque y salpicada por un nuevo escándalo, avalar ILEGALMENTE las «terapias de conversión». Tras el adiós del ex-obispo de Solsona hemos conocido que era uno de los que participaba en éstas «terapias» y que incluso sometía a ellas a adolescentes homosexuales. Mencionar que en Europa, afortunadamente, éste tipo de tratamientos están altamente penados.

La iglésia española sigue en su línea, la de seguir negando que el colectivo LGTBIQ+ somos personas. También sigue sumando motivos para que cada vez sean menos los que sostengan su «chiringuito» mafioso. Ya no solo hablamos de inacción en los casos de pederastia (por lo tanto encubrimiento de delitos), si no aval de «terapias de conversión», afortunadamente castigadas en éste país. Unas terapias que son clandestinas e ilegales y que fueron probadas con una grabación de un periodista de el rotativo digital «eldiario.es» que se hizo pasar por un joven confuso sexualmente. Políticos, partidos, el gobierno regional de Madrid y asociaciones han anunciado demandas y piden cuentas a los obispos, cuyo órgano de representación (la Conferencia Episcopal Española) optaba este viernes por avalar al obispo de Alcalá y sus sesiones para ‘curar’ la homosexualidad.

Varias entidades junto al Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por el PP han presentado demandas contra la iglésia para frenar éstas prácticas. La reacción ha sido una vez mas el silencio y el encubrimento ante tal escándalo, ninguna sorpresa.


Un nuevo motivo para acabar con el «mafioso y milenario negocio» de la iglésia

Éste nuevo escándalo que está salpicando a demandas a la iglésia y que tiene de vuelta el silencio y aval de los obispos debería ser la gota que colmase el baso y sirviese al Gobierno Español para desmontar de una vez el «mafioso y milenario negocio» de miles de años que tiene montado la iglésia. También para hacer limpieza dentro del mundo eclesiástico y empezar a castigar a todo aquel que no solo ha cometido delitos si no que los ha encubiertro con la excusa del secreto de confesión.